Repuestos originales en maquinaria: por qué pueden marcar la diferencia
Elizondo, tractores y una tradición a la que siempre apetece volver
El pasado 30 de octubre volvimos a las Ferias de Otoño de Elizondo. Y, aunque llevamos unos cuantos años acudiendo, sigue siendo una de esas fechas que tenemos bien apuntadas en el calendario.
Hay ferias a las que uno va por trabajo y acaba volviendo por todo lo demás. Elizondo tiene bastante de eso.
El viernes tocó madrugar, preparar los tractores Valtra y poner rumbo a Baztan. El plan era el de siempre: pasar el día en la feria, disfrutar del ambiente y reencontrarnos con muchas caras conocidas. Que, dicho así, parece poca cosa, pero es precisamente lo que hace que nos guste tanto volver.
Una feria que sigue siendo una feria
Las Ferias de Otoño de Elizondo tienen algo que no se puede organizar desde un despacho. Ni comprar, por mucho presupuesto que haya.
Ganaderos, agricultores, puestos de productos locales, quesos, maquinaria agrícola, vecinos que se encuentran después de meses y conversaciones que empiezan hablando del tiempo y terminan arreglando medio sector.
Este año, además, el ganado volvió a ocupar su lugar en la Plaza del Mercado, después de las restricciones sanitarias de la edición anterior. Una buena noticia para una feria que lleva generaciones reuniendo a quienes viven del campo y a quienes, sencillamente, disfrutan de todo lo que lo rodea.
Porque Elizondo conserva algo que otras citas han ido perdiendo: la sensación de que la feria pertenece a la gente del pueblo y a quienes llevan toda la vida acudiendo.
Los Valtra también tuvieron su sitio
Desde Reyvena volvimos a participar con nuestros tractores Valtra. Nos gusta enseñar las máquinas, por supuesto. Al fin y al cabo, a eso nos dedicamos. Pero también nos gusta escuchar a quienes las utilizan todos los días.
El campo no funciona con catálogos perfectos ni con fotografías bonitas. Funciona con jornadas largas, averías que nunca llegan en buen momento y decisiones que hay que pensar bastante antes de tomarlas.
Por eso estas ferias nos vienen bien. Nos permiten salir del concesionario, hablar sin prisas y conocer mejor lo que necesitan los profesionales de nuestra zona.
Y, de paso, comprobar que por muchos avances tecnológicos que incorporen los tractores, sigue habiendo conversaciones que se resuelven mejor cara a cara.
Y luego está la gente
Sería bastante injusto hablar de Elizondo sin mencionar a quienes consiguen que cada año nos sintamos como en casa.
Especialmente a Jesús y a su quesería, que siempre nos reciben con un cariño enorme. Hay detalles que no aparecen en los programas oficiales de las ferias, pero que terminan siendo los que más recuerdas cuando vuelves.
También queremos agradecer el trabajo de la organización y de todas las personas que, año tras año, hacen posible que esta tradición siga adelante.
Porque organizar una feria así tiene bastante más trabajo del que parece. Y mantenerla viva, todavía más.
Nosotros ya hemos vuelto a casa, los tractores están de nuevo en su sitio y Elizondo ha recuperado su rutina.
Hasta el año que viene.
Eskerrik asko, Elizondo!


